Cristal de cuarzo

Dentro de esta pequeña cápsula metálica, una fina lámina de cuarzo vibra al aplicarle un campo eléctrico. Este efecto piezoeléctrico le permite resonar a una frecuencia elegida con cuidado. Un circuito oscilador aporta la energía que mantiene las vibraciones y las convierte en una señal eléctrica de temporización constante.

Un cristal es un resonador pasivo, no un oscilador completo. La marca 16 MHz significa 16 millones de ciclos por segundo; no significa que un programa ejecute 16 millones de instrucciones por segundo.

En el taller de Sparkie, un cristal ayuda al microcontrolador a mantener el ritmo para que sus mensajes y pequeños inventos trabajen al compás.